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17/09/2012

Tecnología utilizada en astronomía para prevenir la miopía

El catedrático Robert Montés Micó de la UV obtiene un proyecto del European Research Council para aplicar tecnología óptica -hasta ahora, solo utilizada en astronomía para estudiar imágenes del universo- con objeto de prevenir el desarrollo de la enfermedad ocular más habitual en todo el mundo.



AUTOR: UV

El catedrático de Óptica Robert Montés Micó ha conseguido uno de los prestigiosos proyectos del European Research Council con una dotación de millón y medio de euros para estudiar, durante cinco años, las señales promotoras de procesos que generan miopía. Estos proyectos (Starting Research Grant) son otorgados a investigadores de alto nivel mundial que trabajan en las denominadas fronteras del conocimiento, puesto que sus descubrimientos pueden cambiar la ciencia actual y, en este caso, los resultados podrán implicar importantes mejoras en un problema de salud pública relevante como es el caso de la miopía en el ámbito europeo.

 

Señales de respuestas acomodatives en humanos tiene el objetivo de conocer con detalle cuales son los signos que controlan los procesos acomodativos que se producen cuando el ojo humano recibe imágenes en la retina. De esta manera “podremos modificarlos a fin de controlar el crecimiento que sufre el ojo y evitar, por ejemplo, alteraciones de su longitud axial como es el caso de la miopía”, argumenta Montés Micó.


Este proyecto usará la simulación visual utilizando tecnología de óptica adaptativa, empleada habitualmente a la búsqueda astronómica, para estudiar el ojo humano y, así, poder comprobar de manera exhaustiva estas señales. En una fase posterior, como expone el investigador, “esperamos disponer de las herramientas para modificar el señales que controlan los procesos acomodativos del ojo mediante dispositivos ópticos con el fin de controlar la progresión de la miopía, especialmente en niños”.


La miopía se ha convertido en una afección muy importante de salud pública, además de ser la enfermedad ocular más habitual (representa el 80%). Por un lado, el incremento de la miopía aumenta el riesgo de otras como por ejemplo la ceguera, el glaucoma, la retinopatía, el desprendimiento de retina o las cataratas. Y, por otra parte, se ha comprobado un crecimiento de la prevalencia de la enfermedad en los países desarrollados porque, además de factores hereditarios, la miopía se vincula a visiones próximas. De hecho, en Estados Unidos en sólo 30 años, la miopía ha pasado de afectar al 25% de la población al 42% y, por lo tanto, a implicar un coste anual de 7,2 billones de dólares, según Robert Montés Micó. La prevalencia en África o India es del 10%; del 15% en América del Sur y del 60 al 80% en algunas zonas de Asia (hasta el 90 en China y Taiwan), pero por motivos genéticos.


LA CURACIÓN COMO OBJETIVO


Hasta la actualidad no hay terapia efectiva contra la curación, puesto que las operaciones de miopía, evitan la utilización de gafas o lentes de contacto, pero no acaban con la enfermedad. Por este motivo, este proyecto de la Universitat de València “permitirá adelantar en el tratamiento de la miopía y prevenir su evolución con la creación de gafas o lentes que frenan el avance de la enfermedad o acaban con ella” a la vez que aportará información actualizada sobre su afección en el ámbito europeo”, expone el profesor.


Robert Montés Micó es doctor en Optometría y Neurociencias por el Instituto de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Manchester (Reino Unido) y desarrolla su actividad investigadora en los campos de la acomodación, la presbicia y la miopía. Obtuvo la acreditación nacional para catedrático de universidad con solo 34 años. Actualmente, dirige un grupo de veinte investigadores y su investigación ha contribuido a conocer los cambios que sufre el ojo humano con la edad, en especial, aquellos relacionados con la acomodación que derivan en la presbicia o vista cansada, como también las mejores soluciones para contrarrestarla con el desarrollo de lentes intraoculares o de contacto.

 

SEIS MILLONES DE EUROS EN DOS AÑOS


El proyecto del European Research Council por el catedrático Montés Micó es el cuarto de la modalidad IDEAS del 7º Programa Marco de la Unión Europa conseguido por la Universitat de València en los dos últimos años, tres liderados por Personal Docente e Investigador y uno por un investigador Ramon y Cajal. Estos suman un presupuesto de seis millones de euros y se desarrollarán desde 2010 a 2017. La directora técnica de la Oficina de Proyectos Europeos (OPER) de la Universitat de València, Àngels Sanchis, subraya que hasta 2011, “la Universitat de València había sido la única institución de la Comunitat Valenciana con tres proyectos IDEAS”.


Sanchis considera muy importante esta cifra y estima que hace falta tener en cuenta que estas ayudas “se conceden anualmente a líderes de la investigación excepcionales para desarrollar proyectos de investigación altamente ambiciosos, pioneros y no convencionales en cualquier campo de la ciencia, la ingeniería y la erudición”. De hecho, el programa IDEAS “financia investigadores de excelencia europea porque desarrollan un proyecto pionero y de alto riesgo que pueda producir resultados de alto impacto. El programa evalúa ideas innovadoras a título individual considerando tres criterios: la idea, el currículum del investigador y su entorno académico e investigador”, apunta la directora técnica de la OPER.


El catedrático del departamento de Química Inorgánica y director del Instituto de Ciencia Molecular (ICMOL), Eugenio Coronado, fue el primero de la Universitat de València en conseguir este tipo de proyectos del programa IDEAS en 2010, además, en la modalidad senior (Advanced Research Grant). De hecho, también fue el único químico español que la había ganado. Coronado recibió 1,67 millones de euros (2010-2015) para investigar la posibilidad de incorporar sistemas moleculares en dispositivos espintrónicos. La espintrónica es un avance de la electrónica que aprovecha el magnetismo de los materiales para obtener dispositivos electrónicos más sensibles, rápidos y de bajo consumo energético. Los cabezales de lectura de todos los discos duros se basan en este fenómeno.

 

El profesor del departamento de Astronomía y Astrofísica Miguel Ángel Aloy consiguió 1,47 millones de euros con el fin de estudiar (2011-2016) las gigantescas explosiones cósmicas que han desconcertado los científicos durante décadas. Su investigación intenta resolver el enigma de los destellos de luz gamma en los que llega a liberarse más energía en una fracción de segundo que la que producen todas las estrellas visibles en el mismo periodo de tiempo. Por su parte, Rafael Sanjuán, investigador del Institut Cavanilles de Biodiversitat i Biologia Evolutiva obtuvo 1,39 millones de euros para analizar (2012-2016) la variabilidad en las tasas de mutación de los virus de RNA para entender mejor los procesos responsables de la mutación viral usando virus modelo y de relevancia biomédica tales como los bacteriófagos, el VIH, o el virus de la hepatitis C.


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